El coaching y el mentoring, son ambas actividades de acompañamiento en procesos de cambio y aprendizaje, aunque son muy diferentes entre sí.
En el coaching, el coach es el profesional quien ofrece el apoyo, y por el otro lado está la persona que recibe el apoyo, quien busca el apoyo y se somete a las sesiones de coaching. A éste último se le llama cliente, coachee o coacheado.
El coaching acompaña a la persona que busca una sesión de coaching (al cliente), desde un enfoque sin juicio y una mirada de reconocimiento de que el cliente es una persona auténtica y capaz de conseguir sus propias respuestas. Siendo el coach el vehículo que facilita, a través de una dinámica en una o varias sesiones, que el cliente pase por un proceso de aprendizaje y pase de una situación A a una situación B, usando su propia creatividad y encontrando sus propias respuestas.
El mentoring, en cambio, difiere en su enfoque. Parte del hecho de que el Mentor (que es quien ofrece el apoyo), es el profesional experto, quien va a transmitir su conocimiento y experticia al cliente, para generar un proceso de aprendizaje.
En el coaching, se maneja el siguiente conocimiento:
- Los procesos de aprendizaje.
- El observador. Los diferentes tipos de observador y el modelo del observador.
- El Escuchar. El lado oculto del lenguaje. Los diferentes niveles de la escucha.
- Los actos lingüísticos. Las afirmaciones, las declaraciones, y los juicios.
- Los juicios. Hechos y Opiniones. Consciencia en la conversación.
- La conversación. Tipo de conversación. Planificación y Coordinación de los procesos de comunicación.
- Las Emociones y los Estados de Ánimo.
- Identificar quiebres. Tipos de quiebres.
- La Ontología del Ser y del Lenguaje.
- Autoconocimiento y empoderamiento. Gestión del cambio y del crecimiento personal.
En el mentoring, se maneja el conocimiento determinado, propio de la experticia que es objeto de la consulta. Es decir, por ejemplo, el mentor, llamémoslo ‘Mentor de Emprendimiento’, siendo experto en emprendimiento (experto porque lo estudió, porque aprendió de varios fracasos propios al emprender, y porque pasó por la experiencia de emprender exitosamente), ofrece acompañamiento para el cliente en su proceso de aprendizaje para tomar la acción de emprender. En éste caso, el mentor, por ser el experto, le dice al cliente qué es lo que tiene que hacer para emprender y cómo debe hacerlo.
Así mismo, desde una sesión de coaching en su práctica pura, el coach, llamémoslo ‘Coach de Emprendimiento’, puede ofrecer igualmente el acompañamiento en el proceso de aprendizaje, para que el cliente pase de la situación A (deseo de emprender), a la situación B (acción de emprender), generando desde los conocimientos, capacidades y proceso creativo, propios del cliente, las respuestas requeridas para tomar la acción de emprender.
Otra de las diferencias que se puede establecer entre el coach y el mentor en sus prácticas puras, es que el coach es un profesional de la gestión de cambio, autoconocimiento y empoderamiento, para lo cual tuvo que haber pasado por un proceso de autoconocimiento propio y de empoderamiento de sus propias fortalezas. Mientras que el mentor, es un profesional especializado en el tema específico sobre el cual ofrece la mentoría.
En la actualidad, se ofrece ‘acompañamiento en los procesos de aprendizaje’ tanto de coachs como de mentores, mezclando creativamente ambas prácticas. De ésta manera, observamos cómo profesionales de áreas específicas, como por ejemplo, psicólogos terapeutas de familia, pueden formarse como coach, y luego ofrecer ‘Life Coaching’, o consultores gerenciales, formarse como coach y ofrecer ‘Coaching Organizacional’. De ésta manera, se entrelazan las prácticas del coaching con otras disciplinas.
Para que ambas prácticas, coaching y mentoring, o una combinación de ambas, logre el resultado buscado, el cliente a quien va dirigido el servicio, debe ser una persona sana emocionalmente y tener la madurez suficiente para reconocerse en una situación A y querer salir de su ‘zona de confort’ para llegar a una situación B determinada, generando un plan de acción. Es decir, tanto el coaching como la mentoría, o una combinación de ambas, se trata de prácticas diseñadas para apoyar a la persona a salir de alguna dificultad, quiebre o problema en particular identificado, y no para atender la condición emocional mental de un paciente que requiera terapia psicológico o psiquiátrica.
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