Alimentación Sana

Hoy más que nunca la humanidad requiere ocuparse de su salud y protegerla con sentido común. La alimentación saludable, parte de la base de la conciencia del autocuidado y de la escucha del propio cuerpo, asumiendo que el estado de salud natural que somos es nuestra responsabilidad y somos autónomos en proporcionarnos el bienestar con nuestro estilo de vida, y principalmente de la calidad y cantidad de alimento que consumimos y de “saber” cómo y cuándo lo hacemos.

“Qué tu medicina sea tu alimento y tu alimento sea tu medicina”

La comida balanceada es un mito, pues de hecho cada cuerpo es único y el alimento requerido depende de la necesidad y capacidad de cada persona.

La alimentación nos proporciona la energía que requerimos para cumplir nuestras funciones equilibradamente, y garantiza desde el suministro adecuado, buena capacidad digestiva, asimilativa de nutrientes, una ventilación óptima y la eliminación de los desechos y toxinas, a través de los elementos básicos de la naturaleza (éter, aire, fuego, agua y tierra) que conforman nuestros cuerpos y en la inclusión de los 6 sabores presentes en todas las partes de los vegetales: raíz, tallo, hoja, flor, fruto y semillas.

Una dieta saludable ayuda a protegernos de la malnutrición en todas sus formas, así como de las enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer.

Llevar una dieta sana a lo largo de la vida ayuda a prevenir la malnutrición en todas sus formas, así como diferentes enfermedades no transmisibles y trastornos. Sin embargo, el aumento de la producción de alimentos procesados, la rápida urbanización y el cambio en los estilos de vida han dado lugar a un cambio en los hábitos alimentarios. Actualmente, las personas consumen más alimentos hipercalóricos, grasas, azúcares libres y sal/sodio; por otra parte, muchas personas no comen suficientes frutas, verduras y fibra dietética, como por ejemplo cereales integrales.

La composición exacta de una alimentación variada, equilibrada y saludable estará determinada por las características de cada persona (edad, sexo, hábitos de vida y grado de actividad física), el contexto cultural, los alimentos disponibles en el lugar y los hábitos alimentarios. No obstante, los principios básicos de la alimentación saludable siguen siendo los mismos.

La alimentación saludable es aquella que aporta a cada individuo todos los alimentos necesarios para cubrir sus necesidades nutricionales, en las diferentes etapas de la vida (infancia, adolescencia, edad adulta y envejecimiento), y en situación de salud. Hay que temer en cuenta que este apartado hace referencia a la alimentación saludable en general, y lo puedes utilizar como base en tu alimentación diaria. En caso de presentar síntomas específicos relacionados con la enfermedad o el tratamiento, debes dirigirte al apartado de recomendaciones dietéticas específicas.

Estas son algunas de las clasificaciones mayormente usadas dependiendo del tipo de alimentación:

1. Omnívoros

Las personas que forman parte de este grupo son aquellos que consumen tanto alimentos de origen animal como de origen vegetal. La mayoría de las civilizaciones del mundo son omnívoras y es la dieta más fácil de mantener, ya que no existen limitaciones estrictas de ningún tipo.

2. Vegetarianos

Lo que más les caracteriza es la abstención a la hora de comer productos de origen animal y sus derivados, como el huevo, la leche, la gelatina o la miel. Por otro lado, la dieta vegetariana no se reduce únicamente a la nutrición, ya que es probable que también se adopte una actitud y un estilo de vida que rechaza otras formas de utilización de los animales para producir bienes de consumo o para la diversión humana. Igualmente, se puede tender a una alimentación apoyada en principios ecologistas y naturistas.

Dentro de la práctica vegetariana hay distintos tipos y grados:

  • Quienes no admiten ninguna ingesta de productos derivados de los animales (como el huevo o los lácteos) son denominados vegetarianos estrictos o vegetarianos puros.
  • Aquellos que sí consumen leche se conocen como lactovegetarianos.
  • Aquellos que consumen huevos son denominados ovovegetarianos.
  • Los que consumen ambos productos, ovolactovegetarianos.

3. Veganismo

Los veganos merecen una mención aparte. Ellos son los llamados ‘vegetarianos estrictos o puros’. Una dieta que ha ganado muchos adeptos en los últimos años, principalmente tras saberse que muchos famosos practican este tipo de alimentación defendiendo que es mucho más sana que otras opciones.

También podemos encontrar distinciones entre las diferentes categorías de veganismo:

Los veganistas dietéticos (o vegetarianos estrictos) que no solo se abstienen de consumir cualquier tipo de carne sino que tampoco comen productos de origen animal, como los huevos y la leche, ni consumen otras sustancias derivadas o producidas por animales, tales como la miel; a diferencia de los ovolactovegetarianos, los cuales incluyen en su dieta huevos y productos lácteos.

Veganista ético: se aplica a menudo a aquellos que además de seguir una dieta veganista, también extienden dicha filosofía a otras áreas de sus vidas y se oponen al uso, para cualquier propósito, de animales o productos de origen animal.

4. Crudismo, crudivorismo o alimentación crudista

Lo practican aquellas personas que consumen los alimentos sin cocinar, no procesados y orgánicos en un porcentaje bastante alto (60-100%) de su dieta. Dependiendo del tipo de estilo de vida y resultados deseados, las dietas crudistas pueden incluir una selección de frutas crudas, frutos secos, semillas (incluyendo germinadas), huevos, pescado (incluyendo al ceviche y al sashimi), huevas de pescado como el célebre caviar, carne (incluyendo al carpaccio o a ciertas albóndigas de carne molida muy condimentadas y maceradas llamadas keppe o kebbe) y productos lácteos no pasteurizados o no homogeneizados (como leche fresca, queso fresco y yogurt fresco). La mayoría de los crudívoros sostienen que cuanto más crudista sea una dieta, más beneficiosa es para la salud.

Aunque el crudismo o crudivorismo por definición implica la ingesta de todo alimento que sea crudo, ya sea vegetal o animal, en la actualidad quizás la inmensa mayoría de los crudivoristas también son vegetarianos o directamente veganos, por lo que sienten aversión por el consumo de alimentos crudos de origen animal. La saludable fusión del crudivorismo y el veganismo se llama crudiveganismo.

5. Alimentación macrobiótica

Lo practican aquellas personas que solo consumen alimentos cocinados. Los alimentos crudos, según los adeptos a la alimentación macrobiótica, no se digieren con tanta facilidad por nuestro organismo. Lo ideal para ellos es cocinar todo para eliminar contaminantes, residuos y potenciar los nutrientes.

Estos son, a grandes rasgos, las cinco tipologías a la hora de comer que más consumen las personas en la actualidad, aunque siempre habrá diversas variantes de cada una de ellas en función de los gustos personales. Además, cada vez es más fácil seguir este tipo de hábitos alimentarios gracias a restaurantes y empresas que mejoran cada vez más sus servicios y se adaptan a todo tipo de consumidor.

Fuente: google, enfemenino.com psicología y mente y redacción propia

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